Detrás de su sonrisa, a veces luminosa a veces triste, el payaso está ligado a la figura del bufón. El bufón es el ‘opuesto’ a las leyes y valores colectivos, y también es el opuesto de nuestros mitos y convicciones. Tiene permiso, incluso la misión, de jugar y de divertirse con sus leyes.

En la tradición de los nativos de Norte América, el payaso de los Sioux, « Heyoka » por ejemplo se lava las manos con arena y se las seca con agua, se ríe en los funerales y llora en los bautizos. Se asemeja al « Ahorcado » de las cartas del Tarot, que ve el mundo boca abajo.

Muchos cuentos comienzan por « un viejo rey que estaba enfermo y que iba a morir » . El rey representa en nosotros un sistema qua ya pasó, que ya no está al servicio de la energía vital del individuo y que, de hecho, debe morir para que el nuevo surja. El bufón que se esconde en el payaso tiene el valor y la sabiduría para señalar, para ayudarnos a burlar nuestros mecanismos y eliminar los bloqueos que nos inhiben.