EL DESCUBRIMIENTO DE LUIS

Luis

¿Por qué ofrecen talleres en torno a CLOWNUP?

Por su espontaneidad, CLOWNUP libera lo que está escondido en cada uno de nosotros. Actuamos con nuestras reacciones emocionales. Trabajamos con el “ser”, no con el “hacer”. CLOWNUP trabaja con nuestra memoria emocional y física y nos lleva a lugares donde a lo mejor no quisiéramos estar. Crea un personaje similar a cada uno, nos desnudamos frente a nosotros mismos y actuamos según nuestras emociones. El payaso tiene permiso de transgredir, de sobrepasar límites y tabúes sociales. CLOWNUP te ayuda a aceptarte plenamente a ti mismo y por repercusión, a los demás.

¿Cómo se han desarrollado estos talleres?

Susanne y yo hemos intercambiado nuestro conocimiento y experiencia y hemos unido nuestra forma de trabajar. Participamos en talleres que mezclan varias técnicas y de allí desarrollamos nuestro propio método, basado en el teatro, el juego del payaso, el canto y herramientas terapéuticas. Siempre estamos explorando posibilidades que coincidan con lo que queremos hacer.

¿Este método ya existe?

Nuestro ADN, nuestra identidad, es el trabajo a cuatro manos de una siquiatra alemana y un payaso colombiano, es la asociación de dos personalidades y de dos experiencias tan distintas que se complementan y se enriquecen al multiplicarse. Nuestro objetivo es ayudar a las personas a construir su energía vital para que logren crecer plenamente. Al escucharnos y llegar al fondo de nosotros mismos podemos analizar nuestros rincones oscuros sin enjuiciarlos y hacerlos vibrar con la experiencia de los demás, logramos domesticarlos y reconocer la autenticidad del estado que vivimos.

¿Por qué se hizo payaso?

Soy el penúltimo de 9 hermanos. Yo era muy tímido, inseguro de mí mismo, y me costaba mucho trabajo hablar en público. El teatro me ayudó a expresarme y a relacionarme con los demás. La mímica ayuda a relatar muchas cosas sin usar palabras y es además una práctica individual, personal, que no depende de los demás. Convertirme en payaso surgió en mí como una necesidad, como algo obvio que vino del deseo de hacerme visible más allá de palabras. Con plena confianza le entregué al payaso mi fragilidad y mi timidez, simplemente desapareció. Porque actuaba….existía.

¿Cuál ha sido su experiencia como payaso en el medio hospitalario?

Durante 15 años he aprendido mucho desempeñándome como payaso en hospitales. Es una práctica continua que obliga a renovarse, a adoptar una disciplina, a cuestionarse y aceptar que es posible ser diferente. En el hospital, un payaso es incongruente. Esta fuera de lugar. En el hospital vamos en busca del público mientras que normalmente es el público quien decide buscar al payaso. Si un paciente no te quiere, te eclipsas, sin imponerte. Esto te da un sentido de humildad muy poderoso.

¿Cuál es su formación?

En primer lugar, estudié teatro en el Instituto Popular de Cultura en Cali, Colombia con el fin de dominar el escenario y adquirir las herramientas técnicas.

Luego entré a la universidad Serge Martin en Suiza, basada en el proceso de formación de Lecoq, que hace énfasis en la expresión y la creación, en lugar de darle preponderancia al comediante como intérprete. Esta técnica destaca especialmente el lenguaje corporal, el uso de máscaras y la mímica.

¿Tiene o no importancia el hecho de ser colombiano? ¿En qué sentido?

No especialmente. Ser exiliado político necesariamente tiene importancia intrínseca e involuntaria. Pero no creo que sea mi nacionalidad la que aporta algo especial. Es más bien mi historia, así como la historia de cada persona influye de alguna manera en lo que hace.

Lo que le gusta a Luis:

Color: Azul claro
Un plato: Chili con carne
Un icono: Beckenbauer
Un libro: Cien Años de Soledad
Un país: Colombia
Una película: La Sociedad de los Poetas Muertos